Miércoles
06 OCT 2004
Al
parecer me agarre algún bicho
gastrointestinal, sospecho de las
bebidas "jugo" del hotel, de
seguro no eran 100% jugo de frutas, si
es que tenían algo de fruta. ¡Espero
que la diarrea no me dure el resto del
viaje, eso seria una cagada,
literalmente! Esta mañana decidí
saltarme el desayuno, para ser
prevenido, quien sabe cuanto tiempo pase
hasta que regresemos a Bogotá.
Cogimos
el taxi para el aeropuerto, esta vez un Toyota
Tercel modelo de principios de los
90. El aeropuerto es más bonito de lo
que recordaba. La zona de salida de
vuelos que es abierta al mundo (sin
ventanas), ahora me parece apropiada
para San Andrés. Sólo habían unas
cuantas personas en espera, y estaban
todas arrumadas en un espacio pequeño,
así que el resto del área era para
nosotros solos, pronto me di cuenta del
por qué, todas las personas estaban
agrupadas debajo del único ventilador
de techo que funcionaba. Al rato nos
unimos a las masas. El procedimiento
para el abordaje es muy eficiente y el
avión sólo tardó unos minutos en
partir. Aterrizamos justo a tiempo en
Bogotá, pero el taxi hasta el hotel se
demoró como una hora, el tráfico
estaba horrendo.
Una
vez en el hotel, recuperamos la maleta
grande y la llave de nuestra habitación
en la recepción y subimos al cuarto.
Esta vez la habitación es una poca más
pequeña, pero agradable y soleada, y da
al lado de atrás del hotel, es una
habitación más tranquila, pero sin
vista.
Parecía que no iba a hacer buen tiempo,
pero estábamos de vacaciones así que
no nos íbamos a quedar aquí sentados
por la amenaza de una lluviecita. Nos
cambiamos a un atuendo mas abrigado y
fuimos caminando hasta Hacienda Santa Bárbara,
para comprar una figura en bronce de una
escultura de Botero que habíamos visto
antes. En el camino paramos en Empanadas
Típicas para comprar unas cuantas,
estaban bastante buenas.
¡Por fin encontramos la tienda donde
había visto la figura de Botero, era la
última, una gordita de bikini!
Charlamos un rato con las dueñas de la
tienda, una de ellas tiene un
apartamento en Miami, y la otra un hijo
en Atlanta. Nos preguntaron acerca de
los huracanes, uno de los cuales está a
punto de tocar Orlando. La mamá de María
se está quedando en la casa y su papá
nos hizo el favor de sellar las ventanas
con madera, creo que estamos bien
preparados, ya veremos la próxima
semana.
Como logré mantener las empanadas
adentro por varias horas, me imaginé
que mi estómago ya era el de siempre,
así que paramos otra vez en Empanadas Típicas,
por unos chorizos y algunas empanadas de
queso para la comida en el hotel. La
comida la fritan mientras uno espera, así
que está recién hecha y calientita,
justo lo que uno necesita en un día frío
y lluvioso en Bogotá. En el camino de
regreso paramos en Carulla por una
botella de jugo de mora, yogur y postre
de natas para culminar nuestro banquete
de chorizo y empanada.
Decidimos quedarnos en el hotel por la
noche y ver un poco de televisión.
Vimos un programa en el que estaban
mirando a ver cual es el carro pequeño
más apropiado para hacer el amor, ganó
un VW Golf, a mí me parece que debería
haber ganado un carro francés o uno
italiano, no un modelo teutónico y frío.
Me parece que el programa era argentino,
porque todos los invitados tenían el
pelo largo.
***Ningunas
fotos nuevas hoy.***
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Thompson
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