Domingo
03 OCT 2004
Bueno
fue muy triste decirle adiós al Hotel
de Pietro. Es un hotel pequeño que
yo recomiendo mucho. El taxi que nos
llevó al aeropuerto hizo que pasaramos
por la parte vieja de la ciudad de
Cartagena y así nos pudimos despedir,
pero regresaremos. En poco tiempo
llegamos al Aeropuerto Rafael Nuñez.
La
parte donde uno se tenía que chequear
era muy pobre, especialmente para un
aeropuerto que tiene tantos turistas.
Nos dijeron que teníamos que ir a otro
mostrador para pagar una visa de entrada
a San Andrés que costaba 17,000 pesos
por persona. Tuvimos que hacer una fila
muy larga para que nos revisen nuestro
equipaje, abrieron los cosméticos,
desodorantes etc, chequeando si teníamos
drogas, yo asumo. Yo no ví ningunos de
los perros que huelen la droga en el
aeropuerto. Las máquinas que rayos x
estaban dañadas. Tuvimos que esperar 1
hora y media más porque nuestro vuelo
fue aplazado. Cuando ya estábamos
entrando al avión las cosas mejoraron,
muy bonitos uniformes, muy limpios, los
inodoros con sus respectivos asientos.
¡Y un secador de manos que sí servía!
El
vuelo en AeroRepública
fue muy bonito como las otras veces
y otra vez nos dieron un croissant de
queso y jamón con un vaso de Colombiana.
El
aeropuerto
de San
Andrés es más primitivo, hacía
mucho calor y no tenía aire
acondicionado, era al aire libre. Los
taxis que estaban en fila afuera era del
modelo Chevrolet Caprice de 1980, eso
fue un gran cambio de lo que la parte de
Colombia que estaba en el continente, de
hecho no pareciera que estuvieras
en Colombia. El señor que nos ayudó a
poner nuestro equipaje en el taxi
hablaba perfecto el inglés. El precio
del taxi fue un poco caro, ya que podíamos
haber caminado desde el aeropuerto al
hotel, pero nos dimos cuenta que San
Andrés si es caro, o por lo menos para
el nivel de Colombia.
San
Andrés es una isla típica del
Caribe, cuando vez los edificios notas
que tuvieron mejores días, casi todas
la calles tienen mala apariencia, todo
se ve así menos nuestro hotel. Nuestra
suite en el Hotel Arena Blanca sobrepasa
los vecindarios que tienen bares donde
escuchan reggaeton
y champeta
hasta largas horas de la madrugada. Miren
en la fotografía de la derecha la
calidad de los hogares que hay, ese tipo
de construcción se ve en Colombia. El
hotel es todo incluido como la mayoría
de los que hay allá. Entonces bajamos rápido
al comedor antes de que se termine
nuestro almuerzo buffet. Después
tuvimos otra comida, yo creo que comimos
demasiado, la comida era muy buena. En
la tarde fuimos a la piscina y como los
tragos también estaban incluidos, María
y yo nos tomamos unos cócteles.
Hoy
fue un día muy ocupado por eso nos
fuimos a dormir a las 11.
Todos
los derechos de autor © 2004 Jim
Thompson
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