| Cartagena |
Sábado
02 OCT 2004
Después del desayuno decidimos pasear y
explorar más del Bocagrande. Para empezar
bajamos la península hacia el faro
ubicado en la entrada al puerto.
Caminamos en la playa de arena oscura
cual brinde olas pequeñas. Si tuviera
conmigo una hamaca la hubiera colocado
para una siesta, por supuesto en la
sombra. El calor y humedad a las 10 de
la mañana ya era opresivos, no había
absolutamente nada de brisa para
refrescar. La arena oscura que
mencione hace parecer la playa como
sucia, pero no es cierto. Nos dimos
cuenta que todos los días vienen con
tractores para colectar la basura que
quedo tirada del día anterior. Lo que
no alcanza el tractor es recogido por la
gente local también vimos a niños
escolares voluntarios para mantener
limpia una sección de la
playa. Había una competencia de natación
esa mañana, los concursantes ya
estaban nadando en el mar el cual estaba
tranquilo. Había bastante gente para
observar el evento y estaban los de la
emisora de la radio local.
Nos hubiéramos quedado pero había mas
para explorar en Bocagrande. Pensé, que
bonito seria si no fuera por los
vendedores molestándonos en la playa
Castillogrande cuando uno apareció
desde de lo nada. Son mas rápidos para
aparecer que los luchadores Ninja. Estaba yo
mirando hacia el mar y me doy la vuelta
y miro la cara de un vendedor con
sonrisa. Nos estaba ofreciendo una
excursión a la isla Tierra Bomba en un
barco chico. Auno sí, estuve muy contento
al encontrar un vendedor de bolsas de
agua fría. De hecho, el clima estaba tan
caluroso que a unas cuadras mas fuimos a
comprar mas agua, después paramos en
Carulla por mas agua. A este momento,
parecio que había tomado una ducha, Maria
dijo que se me veia como si acabara de
correr un maratón en una sauna.
Decidimos regresar al hotel para
tomar una ducha, y no me importo que el
agua caliente no estaba funcionando.
Baje el aire a 70 grados F
y descansé hasta los 2:30. Mi estómago me
comento que era tiempo para el almuerzo,
yo estaba determinado a comer un
sancocho de gallina antes de salir de
Colombia. Así que me fuí a un restaurante
que habíamos visto en un paseo
anterior. Esta vez no me decepcionaron,
la comida fue deliciosa. Una de las
cosas en Colombia que es difícil de
acostumbrarse son los pobres niños
pidiendo plata. Mientras que uno
disfruta de la comida, uno ve una mujer con
3 o 4 nenés mirándonos con hambre.
Maria estaba sentada mirando hacia el
otro lado pero yo tenia que intentar
tragar mi sancocho mirando a estas
carita tristes. Después que se dieron
cuenta
que no iban a recibir nada de mi
sancocho se fueron a buscar a otra
persona. Después de la comida
fuimos a pasear para quemar algunas
calorías; gracias a Dios por sandalias
confortables.
Después al oscurecer fuimos enfrente
del Hotel el Caribe para tomar un
coche tirado por un caballo y dar una vuelta romántica por
el centro histórico. La señorita en
recepción del Hotel da Pietro nos dijo
que costaria 20,000 pesos. Así
que fuimos donde el cochero en primer lugar de la
fila y preguntamos a cuanto costaba la
ida y vuelta para el centro, nos dijo
45,000 pesos, dijimos que no y dijo el
ultimo precio era de 35,000. Maria le
ofreció 20,000 y se puso a reír duro.
Así que nos acercamos al segundo
cochero en la fila y este contento
aceptó 20,000, el chofer era un señor de
aproximadamente 70 años, pero de
contesture fuerte, pelo claro y muchos
lunares. Todos lo llaman el mono por su
cabello rubio. También su caballo
parecía de 70 años de edad!
El paseo es lindo por la noche, se
escuchan las olas en la bahía, los
movimientos de las palmas de coco y el
continuo clip clop del caballo,
el aroma del aire tropical combinado con
un toque ocasional de lechón u otro
delicioso plato, las lámparas de vela
del coche ... fácil de imaginarse en
otra época abrazando a tu amada. Créemelo, si
piensas hacer una sola cosa en
Cartagena, es esta, es mágico!
Con el mar a un lado y los hoteles
modernos de Bocagrande al otro
proseguimos lentamente hacia la parte
vieja de Cartagena. El centro histórico
es magnifico en la noche, la catedral y
su torre están Iluminados
elegantemente. Por todos lados hay
parejas jóvenes paseando abrazados, que
ciudad mas romántica. En los muros
antiguos se escuchan ecos del sonido de
cascos de caballo trotando en las
estrechas calles de
piedra, en cada esquina hay otra
vista mágica. Pasamos un grupo de jóvenes
vestidos de traje tradicional practicando
un baile folclórico. Por todos lados
estaba ocurriendo algo. Lamentablemente
nuestra excursión por la parte antigua
se acabo y lentamente regresamos, por la
playa así como habiamos venido.
Al mono le dimos una propina de 10,000
pesos, lo recomiendo por el
servicio. Por favor búsquelo para su
tour y del una propina al final.
No nos íbamos a ir de Cartagena sin
pasar donde Mimos por una paleta y para
despedirnos de nuestra amiga de Medellín.
Antes de acostarnos preparamos el
equipaje para seguir a San Andrés el próximo
día.
Todos
los derechos de autor © 2004 Jim
Thompson
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