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Viernes
01 OCT 2004
El
desayuno de hoy no fue el tradicional,
recibimos una arepa y un jugo que no era
en realidad jugo, pero fue gratis así que ni
modo de decir algo. Cogimos
un taxi para que nos llevara al muelle
turístico, donde abordamos un bote
hacia la Isla del
Pirata,
inadvertidamente observamos una discusión
entre dos conductores de taxi. Se
encontraban dos taxis estacionados al
frente del hotel, uno bien mantenido y
limpio y otro taxi viejo y sucio. Estábamos supuestos a coger el
taxi sucio que estaba primero, pero
aparentemente el taxi de atrás había
sido llamado por otro turista,
hicimos como si lo hubiésemos llamado y
nos subimos. En la primera intersección
el
taxi viejo nos alcanzo paso al frente y
trato de bloquear nuestra vía, hubo
intercambio de palabras entre los dos
conductores, nuestro conductor esquivo
el taxi viejo y hasta allí llego la
"emoción del día"
Tan pronto como llegamos a Muelle Turístico
fuimos abordados por vendedores, esta
vez compramos algunas botellas de agua,
costosas por supuesto. Es curioso ver
que en los supermercados de Colombia, el
agua y la leche son vendidas frecuentemente
en bolsas en lugar de botellas. Los
vendedores callejeros venden agua en
pequeñas bolsas aquí en Cartagena y
debido al calor y la humedad es una compra
beneficiosa y al mismo tiempo se ayuda a
alguien en un trabajo honesto.
El Muelle Turístico donde se espera a la
lancha es moderna y bien diseñado, se
puede ver bien a Cartagena y esta bien
equipado tanto para turistas como para
marineros.
Al parecer hay dos clases
de botes con destino a Islas del
Rosario, uno grande de dos pisos y uno
pequeño y rápido, nosotros estamos en
el último administrado por Excursiones
Roberto Lemaitre. Nuestro bote "La
Gaviota" realiza el viaje de 55 Kilómetros
en aproximadamente 50 minutos gracias a
los motores Johnson V-6. El viaje y uso
de las instalaciones tiene un costo de
90 mil pesos por dos personas y departe
a las 9:00 a.m. regresando a Cartagena a
las 4:30 p.m.
Cartagena esta bendecido con un gran puerto natural. Al
abandonar el puerto hacia el mar abierto
el bote disminuye la velocidad. Cerca de
nosotros tres jóvenes negros con
cuerpos musculosos remando al mismo
tiempo, es fascinante ver los, pero lo
mas fascinante de todo es cuando uno
tira una moneda en el mar y los
ocupantes dejan la canoa a clavándose
para sacar esta "wow" todo lo
que hacen por un poco de dinero.
Una
vez que estábamos en el océano el bote
acelera, yo pensé que ya habíamos
alcanzado la velocidad máxima, pero
todavía había mucho mas. Por
aproximadamente 30 minutos navegamos
cerca de la costa y de pronto
aparecieron un grupo
de islas con cabañas pequeñas con
techos de paja, pero no mucha playa.
Nosotros pensábamos que las islas tenían
lindas playas blancas.
Nos
dirigimos a reclamar nuestro pedazo de
isla, pero desafortunadamente había
sido colonizada por un grupo de turistas
españoles, lo que hicimos fue
ignorarlos y ellos hicieron lo mismo.
Desafortunadamente los muchachos que
vendían collares y brazaletes no nos
ignoraron. Yo había traído mi careta y
snorkel, así que después de ponerme la
careta y después de nadar en el mar
estaba listo pare ver la vida marina.
Solo que había un pequeño problema, no
había traído mis aletas, así que no
era fácil nadar contra la corriente.
Sin embargo tuve un momento relajante
mirando los pescados pequeños que
estaban escondidos en el coral.
Sorpresivamente no había vendedores
vendiendo chucherias de bajo del agua.
La
comida es buena, arroz con coco,
patacones, fruta, café, y un tipo de
pescado frito. Maria que es miedosa una
mujer que ve una lagartija y grita y
sale corriendo le saco un ojo y se lo
comido! Yo estaba ahí con mi boca
abierta después de un minuto ella me
pregunto si yo me iba a comer mis ojos,
como soy un caballero le di los míos
sin pensarlo un segundo. (los ojos
del pescado, no los míos)
La
isla es pequeñita, no hay mucho que
explorar, así que pronto se torno
aburrido, ahora se lo que Gilligan debió
haber sentido. Estaba contento cuando el
bote viro a recogeros. El viaje de
regreso fue a toda el bote estaba
volando literalmente. De regreso al
muelle turístico nos encontramos con
muchos vendedores y tipos que nos querían
en sus taxis. Maria averiguo el precio,
el cual era muy alto así que cruzamos
la calle y cogimos un taxi que pasaba.
El taxista no quería que nos sentáramos
en sus asientos, así que puso tapetes
para que nos pudiéramos sentar, yo los
tire en el piso cuando el no estaba
mirando.
Cuando
regresamos al hotel la recepcionista se
rió al ver el Británico que estaba
rojo como langosta. Por lo menos no
empezaron a llamarme Señor
Langosta.
Conocimos
a una paraje inglesa que estaba
registrando, Tony es de Northampton, su
esposa esta enseñando ingles en
Barranquilla y ellos estaban acompañados
por su hijo pequeño. Que gran
experiencia de aprendizaje para el pequeño.
Mucho mejor que leer acerca de lugares
exóticos en libros. Que tipo de
historias le podrá contar a sus amigos.
Estoy seguro que ellos desearan haber
Colombia visitado.
Todos
los derechos de autor © 2004 Jim
Thompson
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