Colombia 2004

 

 

 

Oprima aquí para ver septiembre.

 

Oprima aquí para ver octubre.

 

Enlaces

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
Turistren
Domingo                                  26 SEP 2004

Nos despertamos a las siete de la mañana y desayunamos temprano en el Hotel. Luego nos fuimos pos la Diagonal 110 a Avenida 9a donde queda Estación Usaquen. El hotel donde estamos, el Dann Norte, es convenientemente ubicada cera a Usaquen, y la caminada corta pasa por unas bellas áreas residenciales. 

Fuimos de los primeros a llegar, entonces nos sentamos en el prado a mirar mientras que poco a poco el lugar despertó. Gradualmente la gente llegó; padres, niños, abuelos, tías y tíos salían en holas de carros y taxis. Con la llegada de la gente también llegaron los vendedores, habían vendedores de helados, un hombre vendiendo chirimoyas, gente vendiendo papas fritas y plátano frito, recién hechos. Luego un equipo de papayera empezó a tocar una cumbia – iba ser un día rico. 

Como a las 9:15 empezamos a escuchar el primer signo del tren en la distancia, las alarmas de los carros sonaban por el movimiento de la tierra producido por el tren. Poco tiempo después escuchamos el pito de vapor y casi inmediatamente alguien en el tumulto vio el humo lo cual significaba que el tren se acercaba. Le gente brincó, todos posicionándose para tener un vista mejor, los chiquitos sentados en hombros para ver mejor...... y la banda siguió. 

Los tiquetes del tren, que es mejor comprarlos con unos días de anticipación, tienen asientos designados. Cada carruaje tiene una letra del alfabeto claramente escrito en el lado, primero se chequea   los  tiquetes con el carruaje que corresponde, y segundo el número del asiento con el número del tiquete. Esto es bueno idea y evita posibles peleas para los asientos. Lo único mal es que uno se siente en el mismo lada para volver a Bogotá. Es fácil encontrar alguno dispuesto a cambiar en viaje de regreso, no  se preocupa cerca de esto. Los asientos son limpios y confortables, pero simples.  

El tren sale de la estación y va para el norte, pasa primero por unas áreas bonitas, “Bella Suiza”, pero cuando uno llega al área mas norte de la ciudad se vuelve más y más pobre. Nos avisaron que debíamos mantener las ventanas cerradas porque a veces gente le tira piedras y basura al tren. Yo guarde le mía media abierta, guardando vigilancia por tumultos que tenían piedras. Todo que vi fue caras sonrientes, madres teniendo sus hijos  a la ventana para una mejor vista y niños saludando. 

Bogotá  es verdaderamente una ciudad de contraste. En un lado del carril puede ver una cuadra de modernas casas elegantes, mientras en el otro puede ver un barrio en condiciones muy pobres. En la parte de medio de la carretera un poco norte de Usaquen vimos a varias vacas amaradas a árboles, contentamente comiendo yerbas, y completamente ignorando los carros que pasaban a alto velocidad solo centímetros de sus narices. Una de las explicaciones por este contraste enorme es porque Bogotá  es donde viven y llegan millones de gente desplazada de todas partes de Colombia. Esta gente llega en cantidades tan grandes que la infraestructura de la ciudad ya no da más. El alcalde ha dado prioridad a la provisión de utilidades básicas como agua y alcantarillado a las áreas de desplazados,  pero es imposible hacerlo debido a que llega mucha gente. 

Siguiendo al norte la ciudad finalmente se ve el campo, estamos viajando cerca a la orilla oriental de ciudad, y ahí cerca como siempre, las montanas suben. Pasamos canchas de fútbol, con juegos para cada edad en progreso, pasamos academias de equitación, estilo ingles, e hileras de viveros, llenos de rosas listas para viajar a las floristerías de todo el mundo.  

Después de como una hora de viaje el tren para en La Caro (no tengo ninguna idea porque), y entonces todos nos bajamos a estirar las piernas un poco. Por su puesto, habían vendedores de algodón de azúcar, helados, etc. Tres jóvenes policías de turismo (que acompañan los pasajeros) se pararon a comer helados. Fue una escena curiosa, estos tres hombres con armas y con uniforme de estilo militar, contentos comiendo helado. Hizo que sus caras jóvenes parecían hasta mas jóvenes de lo que probablemente eran. El equipo de papayera que había tocado mientras que subimos el tren en Usaquen, apareció otra vez en La Caro como si fuera algo de magia, y logro tocar otros cantos. En diez minutos ya estábamos otra vez en el tren y viajando por el bello campo.  

BOOM, BOOM, BOOM!!!! Que es ese ruido..??? Una explosión??? Mi corazón brinca un paso..... ah, ya, solo es alguien tocando un gran tambor al frente del carruaje. Une equipo musical de dos jóvenes talentos aparecieron de la nada. Uno tocaba el bombo, y el líder tocaba un charango, el capador y también cantaba! Esta clase de música de los Andes no es mi favorita, pero estos hombres tocaban muy bien. Era casi increíble pensar que solo eran los dos tocando tanta música. Después de tocar pasaron entre los pasajeros copias de su disco compacto con la esperanza de venderlas. 

Poco tiempo después tuvimos la fortuna de escuchar otro equipo musical, esta vez un grupo de costeños tocando vallenatos, esto realmente alegro la audiencia. El vocalista cantaba particularmente bien, me hubiera gustado saber el nombre del grupo, pero desafortunadamente no estaban vendiendo discos compactos.

 Continuamos por el campo, pasando casitas sencillas, con las más bellas rosas en sus pequeños jardines. Hay rosas en todos lados, parece que disfrutan de el clima de la sabana de Bogotá, suben por las cercas alrededor de la carrilera, hacen cascadas en las paredes, están por todas partes! Después de como una hora llegamos a los alrededores de Zipaquirá y nos encontramos con los vendedores del pueblo vendiendo comida y golosinas, Maria nos compro unos helados caseros por 600 pesos cada uno, son paletas chiquitas de crema, y ambos escogimos sabor de mora. Mientras que saboreamos la golosina la locomotora fue volteada y fue puesta al otro lado del tren, ahora la parte interesante: los asientos son hechos para poder voltearlos a mirar la dirección opuesta! Después de que todos los asientos fueron volteados nos subimos otra vez al tren, todos los pasajeros excepto a los que iban a visitar la catedral de Sal. Si uno quisiera uno podía visitar la Catedral de Sal y después encontrarse de nuevo con el tren. Como ya habíamos visto la Catedral de Sal, nosotros seguimos en el tren hasta Cajicá.  

El viaje a Cajicá se tomo como una hora entonces llegamos como a la hora de almuerzo, y teníamos un poco de hambre. Entonces dejamos el tren escuchando la Piragua – el equipo papayera había mágicamente aparecido otra vez. Nos fuimos para la plaza central de Cajicá buscando donde comer un bocadillo. En la esquina localizamos una a panadería y entonces nos fuimos en esa dirección, es un tiendita increíble, con los  mejores panes que yo he visto en mi vida. Es llena de ponques, pasteles, panes, galletas, y fuera de eso yogur, jugos etc.  Yo se que los Colombianos quieren mucho a sus pasteles, pero esto fue completamente inesperado aquí en este pueblito tan tranquilo. Tenían un negocio muy bueno, hasta con los hornos de ultimo modelo de Europa, con una tecnología muy sofisticada, y sin duda muy costosa. La panadería tenia mesas, entonces nos sentamos a disfrutar de roscon caliente lleno de delicioso bocadillo y una tasa de café. Después compramos un yogur y salimos a explorar a Cajicá.

 Andamos por varias calles secundarias y llegamos a la carretera que va Bogotá... no es la parte más bella del pueblo y había poco que ver. Entonces nos devolvimos otra vez a la plaza. Había una misa en la Catedral, entonces no entramos, es un edificio atractivo y logre tomar unas fotos. No es fácil encontrar una buena vista de la catedral porque hay tantos árboles en la plaza. La plaza es muy bonita, con mucha sombra y muchos asientos. Si yo fuero retirado no creo que encontraría algo mejor que sentarme en uno de esos asientos y pasar las horas, pero estoy en vacación entonces tengo que hacer el mejor uso de mi tiempo.  

Otra vez seguimos caminando, esta vez no encontramos cerca al tren y con solo 2 horas mas en Cajicá, que haremos? Paramos a comprar unas fresas con crema y nos devolvimos a la plaza con sus asientos. Ahh esta si es vida....y en ese instante empezó a llover, solo un poco. Atraídos por nuestra comida unos perros llegaron a investigar. Un joven adolescente, que mi esposa bautizo “Rodolfo” y un anciano gris, bautizado “Tigger” por mi esposa. Yo me comí las fresas con urgencia para que los perros no me molestaran, pero ahí se quedaron. Claro que mi esposa si les presto atención. “Rodolfo” estuvo concentrado en ensuciar mis jeans, poniendo sus inmensos pies (llenos de barro) en mis piernas. Me mantuve empujándolo, tratando de hacer que se fuera,  pero esto solo lo hizo más persistente. Verdaderamente yo ya estaba muy disgustado, y no me ayudaba nada que Maria solo se reía del gracioso perrito. A medida que lo rechazaba más contento se ponía. Mientras tanto “Tigger” estuvo satisfecho solo con quien alguien le estuviera  rascando la cabeza, el hubiera estado contento sentado con su cabeza en la rodilla de Maria todo el día. Solo fue después de que Maria se dio cuenta que también se le había ensuciado la ropa que ella decidió que era suficiente. Entonces después de lavar un poco en la fuente determinamos que era hora de volver a el tren.  

Llegamos y encontramos el tren con candado, extraño. Maria logro convencer uno de los empleados que nos dejara entrar. Yo me fui directamente al baño para hacer una larga orinada, ahhh.  Saliendo del baño me di cuenta de un aviso que prohibía uso del baño mientras que el tren estaba parado. Ay. Bueno al menos solo fue una orinada! Dónde estaban todo los otros pasajeros? Mire a el reloj de Maria, ella lo había leído mal y habíamos regresado al tren una hora más temprano. Porque comprar un reloj sin números??

Los asientos en el tren se pueden recostar, entonces trate de echar una siesta, pero no me servio. Entonces me baje del tren a mirar la locomotora. La placa en el lado dice que es un Baldwin Locomotora  numero 73056 construida en Philadelphia US en Abril de 1947. Nuestro locomotora es numero 72 de los Ferrocarriles Nacionales Giradot. Este tren es 2-8-2. Aparentemente esta locomotora corría con aceite pero en 2004 fue convertido a carbón para ahorrar dinero. Interesantemente la locomotora de numero 73 esta también en operación, miles de millas  lejos en la provincia de British Columbia en Canadá. Corre el trayecto Yukon y White Pass de Skagway, Alaska (EEUU) a Bennett, British Columbia (Canadá).  

En el camino que hay entre el carril del tren y los campos están dando paseos en caballos a niños y varios adultos. Entonces me senté a mirar sus payasadas hasta que fue tiempo de volver a Bogotá.  

Ya habíamos tenido suficiente del tren para un día, pero mirando por la ventana espié lo que me pareció ser la mata gorse (Ulex europaeuse). Puede ser? Bueno es cierto, la mata gorse, es muy común en Cornwall, fue introducida a la área alrededor de Bogotá  y ahora no la pueden sacar. No sé porque ver a la gorse me hizo feliz, pero estaba encantado. Y paramos en La Caro, por que? Maria compro unas golosinas de un vendedor: maní dulce, patacones, y habas fritas. Bueno.....Finalmente encontré algo que no me gusta en Colombia, habas.  

Finalmente llegamos a la estación de Usaquen como a las cinco pm. El tren continuo con los otros pasajeros a la estación de la sabana t nosotros regresamos al hotel. No habíamos parado ni siquiera por media hora cuando salimos otra vez. Esta vez tomamos un bus a la Quinta Camacho a ver la otra tía de Maria, Crino. Paramos en el nuevo Carulla que fue construido en una casa vieja y compramos unos marcelinos para llevar. Tuvimos una buena visita con café  pasteles. Luego Maria Luisa, Crino y Olimpia nos llevaron a la Carrera 9a a tomar el bus al hotel. Mientras que estábamos esperando, un limosnero se acerco con su caja de cartón pediendo dinero. Inmediatamente la pequeña Olimpia se puso furiosa, y le ladro de manera que parecía endemoniada. El pobre hombre paso sin un solo peso, y un rato después Crino me dijo en secreto, "a Olimpia no le gustan los mendigos".

Todos los derechos de autor © 2004 Jim Thompson  


< anterior

inicio

siguiente >


Haga clic sobre las imágenes para ampliarlas.

Las imágenes son derechos de autor © 2004 
Jim Thompson