Sábado
25 SEP 2004
Después de desayunar en el hotel caminamos una cuadra a la Avenida Pepe Sierra para tomar la buseta "Germania"; vamos a visitar la tía de Maria, Maria Luisa.
Maria Luisa vive en un apartamento bonito (la mayoría de los Bogotanos viven en apartamentos por razones de seguridad y conveniencia) que se llama
Quinta
Camacho, cerca de Rosales, la vecindad podría ser londinense, las casas son de estilo inglés. Tocamos el timbre y anunciamos nuestra llegada informando al portero a quien íbamos a visitar y nos dejó entrar. Subimos un par de pisos en el ascensor hasta el apartamento de ellos, tocamos en la puerta y nos reciben con los brazos abiertos, con besos y abrazos para todos. Jamas me he sentido mas bienvenido en toda mi vida; es la primera vez que conozco algunos mas de los familiares de María. La sala está repleta de familia, Maria Luisa y el esposo de ella, Enrique, la hija de ellos Maria Teresa (Maite) con su esposo Juan Carlos, la madre de el Graciela, el hijo de María Luisa, Steve y su esposa Lidia, tía Cristina (Crino) y el perro de ella Olympia, la madre de Marta,
Graciela; Diana, por ultimo aunque de igual importancia, Flor, la cocinera. Una reunión de personas bastante numerosa!
Flor seguramente ha estado cocinando como para una fiesta, los olores que salían de la cocina me hicieron gruñir el estomago. Casi que podía sentir el sabor de los alimentos por su aroma.
Sentados charlamos todos con todos a la vez. Algunos de la familia hablan Inglés bastante bien, Juan Carlos con fluidez, así que pude hablar con el con mayor facilidad, afortunadamente, ya que mi Español es casi inexistente. He prometido a la madre de Juan Carlos, Graciela, que en mi próxima visita conversaremos en Español. No tengo mucha facilidad para los idiomas así que será un verdadero desafío para mí. Pude seguir el hilo de la conversación, pero María tuvo que traducir mis respuestas; hubiese sido mucho mas placentero tener fluidez en Español.
Flor anunció que la cena estaba servida, mi estomago hizo un ruido que traducía "gracias", que maravilla, tengo un estomago bilingüe! Ajiaco, mmm! Así que fue eso que olía tan rico. Supo aun mejor, siendo la comida verdadera. Flor si que sabe cocinar. Esta vez hubo guascas y por supuesto, crema de leche y alcaparras (nada de alcaparras para mí). Los acompañamientos tradicionales de arroz, arepa y aguacate estuvieron presentes y por vez primera probé el jugo de
tomate
árbol. Tenía un color rojo subido y supo un poco al ruibarbo. Pedí mas, mas de todo!
Después de varias horas de charlar y saborear algunas copitas de vino María mencionó que quisiera ir a ver su casa antigua en Divino Salvador. Juan Carlos y María Teresa amablemente se ofrecieron a llevarnos en su
Corsa a ver la casa. La vecindad había cambiado mucho, donde alguna vez hubo casas había almacenes y tiendas pero la casa no había cambiado mucho. Tomamos algunas fotos y filmamos en video mientras María y María Teresa revivieron aquellos tiempos alegres cuando eran niñas jugando en el jardín.
Regresamos donde María Luisa para recoger a Graciela y luego de vuelta al hotel. En el camino Juan Carlos pasó por la Zona Rosa y algunos otros sectores bonitos de la ciudad, todo muy lindo y con mucha vida, por supuesto ya que era un Sábado en la noche. Me gustaría visitar a
Café Renault alguna noche, por solidaridad con mi equipo de F-1.
Renault es un nombre bien conocido en Colombia. Bogotá esta repleto de
Renault Cuatro antiguos y modelos mas recientes como el
Twingo que es popular. Quisiera poder encontrar un Renault Cuatro bonito para llevarlo a Florida.
Después de haber dejado las cámaras y el filmador en el hotel metiéndolos en la caja de seguridad en la habitación fuimos a Unicentro. Entramos al Ley para comprar algunas golosinas, compramos Tocinetas Fred que son altamente adictivos. María compró una bolsita de Esponjas.
Me acosté a dormir temprano para estar despierto a la 1:00 A.M. para ver la carrera de Formula 1. Solamente he perdido una de las carreras este año y fue porque el huracán Charley causó un apagón que duró una
semana.
Mañana iremos al Turistren.
Todos
los derechos de autor © 2004 Jim Thompson
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